¿Eres de los que piensan que sacarles fotos a tus platos con el móvil es suficiente?

No te voy a negar que la cámara de tu móvil es una herramienta clave para compartir la historia de tu restaurante en las redes sociales.

Pero, tu página web es distinta.

Si la fotografía de tu página web no está cuidada, y no se atiene a toda una serie de características, todo el trabajo de diseño y de redacción que hayas hecho, te va a servir de poco.

Al contrario.

Una fotografía de poca calidad incluso puede ahuyentar a tu cliente y acabar dañando tu reputación.

La fotografía de la web de tu restaurante es uno de los pilares de tu imagen, junto con el diseño y tus textos, tenlo muy presente.

Los tres elementos, trabajan juntos para impactar, conquistar, y vender tu imagen.

Del diseño te hablo aquí. Del copywriting, aquí.

En cierta manera, estos elementos funcionan como un simple triciclo: quítale una de las ruedas, y ¡el pequeño vehículo se nos descompone!

Por eso, no te conviene escatimar en ninguna de las “tres ruedas” de tu web.

No olvides además que, la inversión adicional que pueda representar contratar profesionales de los campos de la redacción digital, el diseño web y la fotografía gastronómica la amortiguarás rápidamente al atraer muchos más clientes a tu local a través de tu web.

Si la web de tu restaurante está trasmitiendo una imagen fresca, moderna y profesional, cualquier otro tipo de publicidad pasa a ser (casi) innecesaria.

Por eso, no me canso de insistir en la importancia de hacer las cosas bien hechas desde el principio.

¿Qué elementos de tu restaurante te interesa fotografiar?

Te interesa fotografiar tu comida 

Fotografia gastronomica y para restaurantes

Evidentemente.

Pero, ¡cuidado!

La fotografía gastronómica no es sencilla.

Es decir, no nos vale coger una cámara de mayor o menor calidad, y esperar que los platos reluzcan por sí mismos.

Si quieres contar una historia que cautive…

Si quieres reflejar la emoción detrás de cada plato…

Si quieres transmitir sensaciones…

Invitar a una nueva experiencia…

Tentar…

Y transportarle a tu mesa instantáneamente, necesitas un proceso creativo y un conocimiento que solo un fotógrafo especializado en restaurantes puede tener.

¿Cuáles son los aspectos que tiene en cuenta un fotógrafo gastronómico al fotografiar tus platos?

 Planificación de la sesión según la receta, los ingredientes, el plato y el fondo que se va a usar.
El fotógrafo gastronómico visualiza los elementos que van a componer la imagen y las características y crea en su mente un flujo de trabajo adecuado y el escenario óptimo para obtener los mejores resultados.

 

 El tipo de luz con la que va a trabajar.
¿Va a ser luz artificial? ¿O va a ser luz natural? ¿Si es así, cómo va a ser la luz en el momento del día cuando esté tomando la fotografía? ¿Va a utilizar luz lateral? ¿Será preferible la clave alta para obtener un resultado más luminoso? ¿O la clave baja? ¿Resaltará las sombras? ¿Resaltará las texturas? ¿La forma de los ingredientes? ¿Qué se puede hacer para evitar reflejos? ¿Qué ángulos serán los mejores?

Analizar y controlar la luz es uno de los aspectos más importantes del trabajo del fotógrafo gastronómico. De la elección correcta del tipo de luz en el momento preciso en el que se hace la fotografía, dependerá, en gran parte, el éxito de su trabajo.

 

 La Profundidad de campo y el encuadre
La profundidad de campo es la zona a la que se enfoca con detalle, que está nítida o bien enfocada, en contraste con otras zonas de menor enfoque que no aparecen tan nítidas. El fotógrafo de alimentos, generalmente utiliza una técnica especializada que consiste en utilizar un diafragma muy abierto y encuadres cortos. Esto le da la poca profundidad de campo que busca y produce el efecto de desenfoque del fondo tan visualmente atractivo de la fotografía gastronómica.

Como te imaginarás, para conseguir este tipo de encuadre y profundidad se necesitan cámaras especializadas y el conocimiento para utilizarlas de manera que se obtengan los mejores resultados.

 

 Las características de los ingredientes después de ser cocinados

¿Cuánta tarda un bistec en perder su aspecto delicioso y empieza a oxidarse?

¿Y un suflé, cuánto tiempo tenemos antes de que se nos “desinfle”? ¿Y un helado, antes de derretirse?
¿Qué se puede hacer para mejorar la apariencia de esos platos durante la sesión de fotografía gastronómica? ¿Rociarlos con agua? ¿Anadir un poco de aceite para que brillen más? ¿Añadir humo a un guiso o gelatina a una salsa para que parezca más apetecible?

El fotógrafo especializado en restaurantes sabe adaptar su proceso a las características de cada ingrediente para fotografiar con rapidez, obteniendo los mejores resultados.

 

 Comunicación con el chef y con el estilista culinario

Y, el fotógrafo de restaurantes, debe también tener un arte especial para comunicarse con el/los chefs y los otros participantes en el proceso de fotografía de alimentos.

¿Le convence esta imagen? ¿Qué cambiaría?

Hay que añadirle salsa…

Hay que quitar guarnición…

Hay que retocar el gratinado de la bechamel…

Hay que… tener mucha paciencia y mucho talante para mantener el enfoque y el objetivo siempre en mente.

Y eso, ¡no es todo!

El fotógrafo gastronómico tiene que asegurarse de que el entorno esté impecable, pero impecable de verdad: ni migas, ni corchos, ni tapones…

Él o ella se encarga también del procesamiento de las fotos digitales, un proceso que requiere también su especialización y que sirve para retocar y mejorar los pequeñísimos detalles que nos mejorables gracias a la tecnología digital.

Y, ¡cómo no!

El fotógrafo de restaurantes tiene la función de asegurarse que los platos que se fotografían coincidan con la realidad.

Porque, lo último que queremos es que el cliente se sienta decepcionado con el plato “físico” que se le ha servido en el restaurante.

Su misión, no poco fácil, es reflejar de la manera más fidedigna posible, la esencia de la receta, y trasmitir la historia detrás de esta.

Casi nada.

Por eso, y por mucho más, necesitas un fotógrafo profesional.

¿Sigues prefiriendo intentarlo tú?

¡Estupendo!

Intenta centrarte en estos cinco elementos clave de la fotografía de alimentos:

#1 LA LUZ

Si puedes contar con equipos de iluminación profesional (focos, reflectores, etc.), estupendo.

Si no, la luz natural va a convertirse en tu mejor amiga.

Coloca los platos que quieras fotografiar cerca de una fuente de luz natural evitando los rayos de sol directos, puesto que estos crearían fuertes contrastes que no te interesante.

El flash, por lo general, no se toca porque su luz es muy poco natural.

Si el plato es blanco, te puede interesar “sobre exponer” las fotografías, porque el fotómetro de la cámara suele medir la luz total, y lo que a ti en realidad te interesa es la luz de esa combinación tan vistosa de ingredientes que tienes sobre el plato.

 

#2 COMPOSICIÓN

La ley más importante de la composición de una fotografía de alimentos es la siguiente:

Menos, es más.

Piensa en un retrato.

O en un bodegón.

Compón el “cuadro” con cantidades pequeñas, ya que eso le da un estilo mucho más elegante a las fotos.

¿Estás fotografiando una sopa?

No llenes el plato fondo de líquido, para que los elementos sólidos y crujientes, si los lleva, resalten más y puedes obtener algo de relieve.

Las decoraciones tienen que ser siempre muy sencillas, limpias, minimalistas, incluso.

Los espacios claros rodeando el elemento principal te ayudarán a resaltar la comida que te interesa resaltar.

Cualquier otro elemento es un actor secundario que apoya al héroe de tu plato: cucharas, tenedores, tomates cherry, pan… pero siempre es importante que estos pequeños detalles hagan referencia a los ingredientes del plato y ayuden a entender la historia de su elaboración.

 

#3 ÁNGULOS Y ENFOQUES

Como ya te he contado, una de tus metas al fotografiar la comida de tu restaurante es plasmar la realidad de tu restaurante para que el cliente sepa qué puede esperar. Afortunadamente, para ello, hoy tienes muchísimas herramientas a tu disposición.

El trípode es una de las más importantes.

En el trípode podrás apoyar la cámara para encuadrar a la perfección, enfocar con atención y disparar a velocidades lentas, algo casi imposible si lo haces a pulso.

¿Qué más necesitas para encontrar el ángulo y el enfoque adecuado?

Muy buen ojo.

Pero, ¡no desistas, aunque acabes de empezar!

Si el tipo de comida que has preparado te lo permite, juega con la profundidad de campo, con los ángulos y con los enfoques hasta que coincidan con lo que quieres destacar y reflejen exactamente la esencia de la receta

 

#4 VELOCIDAD

No hay nada como la belleza de un plato recién cocinado: su textura, sus colores, su consistencia…

Por eso, te interesa haber planificado la escena y el proceso antes de que el plato salga a la mesa y tengas que tomar esa foto.

Una vez tengas el plato delante, intenta actuar con toda la rapidez posible para no perder esa calidad momentánea.

 

#5 LIMPIEZA

Sé que no hace falta que te lo diga.

Pero, por si acaso, ese día vas un poco estresado.

Todo, absolutamente todo lo que tengas en el foco de tu cámara tiene que estar impecable.

¡Incluso lo que no está!

Los bordes del plato, los cubiertos, los manteles, todo.

¡Que ni se vea ni se intuya una miga en ningún lado!

¿Qué otros elementos de tu restaurante te interesa fotografiar?

Te interesa fotografiar tu personal

Fotografia gastronomica y para restaurantes

Porque no hay nada que cuente la historia de tu restaurante mejor que las personas que trabajan allí y lo que hacen por el cliente.

Así que, conviérteles en los protagonistas de las fotografías de tu web.

Tus chefs, tus camareros, tu barista, y tú mismo/a, el propietario.

Intenta que las imágenes demuestren el “buen rollo” entre ellos, que se vea lo felices que se sienten haciendo su trabajo y sirviendo al cliente.

Para ello, lo ideal es tomar imágenes de tu equipo en acción.

Sirviendo un plato a un cliente…

Frente al fogón cocinando….

Tomando nota…

Detrás de la barra hablando con un compañero…

¿Qué trucos puedes aplicar para que todos salgáis de película en las fotografías de tu web?

01 Asegúrate de que todo el mundo esté fresco y bien descansado antes de la sesión fotográfica.

 

02 Repasa los uniformes de arriba abajo y asegúrate de que estén limpios y bien planchados.

 

03 Un poco de maquillaje (¡nada excesivo!) aportará algo de color y potenciará el efecto de su mirada.

 

04 Es importante que todo el mundo esté bien peinado. Cada uno a su estilo, claro está, pero estás fotografiando un restaurante y es importante dar una imagen profesional y de respeto por el uniforme y el cliente.

 

05 Los retratos suelen salir más favorecidos si la persona gira la cabeza ligeramente. Sin embargo, dado que estamos hablando de tomar fotos en acción, lo importante es relajarse e intentar dirigir la mirada hacia la cámara para generar cercanía y proximidad con el cliente.

Y, para, finalizar te interesa fotografiar tu local

Fotografia gastronomica y para restaurantes

¿Verdad que cuando reservas una habitación de hotel quieres ver fotografías que te enseñen qué aspecto tiene?

¿Es la cama suficientemente grande?

¿La decoración es moderna o anticuada?

Incluso muchos toman su decisión basándose en las imágenes de esa habitación.

Lo mismo le sucede al cliente que se interesa por tu restaurante: quiere saber cómo es el entorno en el que va a pasar esas dos, tres horas de su vida.

Quiere tener la certeza que va a encontrar la experiencia que busca.

Por eso es tan importante que compartas fotografías de tu local.

Al fin y al cabo, ¡con todo el esfuerzo que has puesto para que tu restaurante desborde personalidad, sería una lástima no lucirlo en tu web!

¿Qué aspectos debes tener en cuenta a la hora de fotografiar tu restaurante para tu web?

#1 LIMPIEZA

A riesgo de hacerme pesado, repito lo mismo que he repetido unas cuantas veces en este artículo: tu restaurante tiene que estar impecable.

Ni una mota de polvo…

Ni una triste cuchara fuera de sitio…

Las botellas en la estantería, relucientes…

Los fogones, brillantes…

En fin, te haces a la idea J

Piensa en la sesión de fotografía de tu restaurante como si de una sesión de fotografía de interiorismo se tratara.

 

#2 EQUIPO Y UBICACIÓN

En este caso vas a necesitar tres elementos imprescindibles: tu trípode, una cámara de objetivos intercambiables y una óptica gran angular.

De nuevo, el trípode es tu mejor amigo.

Te sirve para poder hacer exposiciones prolongadas sin que la imagen salga movida.

Normalmente, en interiores no suele haber mucha luz.

David Calaveras, de Photolari, recomienda usar el modo manual, una ISO entre 100 y 320 y seleccionar una apertura media en el rango entre f7.1 y f9 para la mayoría de los casos. Si no tienes trípode, David Sugiere buscar estanterías, sacos de arroz encima de sillas o cualquier otro objeto que te sirva de apoyo. En este caso, necesitarás subir el ISO por encima de 1000 y usar una apertura grande, sacrificando profundidad de campo.

Primero, coloca la cámara.

Siempre, entre el techo y el suelo para evitar que las líneas verticales que forman esquinas, ventanas y columnas dejen de serlo y converjan excesivamente.

Y, siempre (o en la mayoría de los casos), en las esquinas. Así captarás mejor la amplitud del espacio en tu restaurante. Intenta obtener un punto de vista que cree una trayectoria visual entre los distintos elementos de la imagen, desde el primer plano hasta el fondo.

Y no olvides aplicar un retardo de 2 o 10 segundos en tu disparador para evitar la trepidación que se produce al pulsar el botón del obturador.

 

#3 LUCES Y FLASHES

Así como el trípode es tu mejor amigo durante la sesión de fotografía de tu local, las ventanas son tu mayor enemigo.

Intenta buscar medidas de luz intermedias para conseguir un buen equilibrio en la exposición.

Y, sobre todo, nunca olvides dejar la luz de las ventanas a tu espalda cuando tomes una foto.

¡Las luces de interior tampoco te hacen demasiados favores!

La luz de las bombillas incandescentes corrompe la pureza de los colores.
Así que, evítala si puedes, y evita usar el flash de la cámara.

¿Por qué?

Porque tiende a “aplanar” la dimensionalidad del espacio interior y perderás texturas y naturalidad.

La luz natural es tu mejor aliado, aunque también tienes que tener muy presente las distintas horas del día e ¡incluso las estaciones del año!

Y, una vez tengas las fotos de tu restaurante, es hora de retocar y formatear.

Si dominas Photoshop, podrás hacer algún ajuste posterior en la temperatura de tus colores, el contraste, etc…

También tienes software de retoque fotográfico gratuito como Gimp.

Es importante que tus fotos no pesen demasiado al subirlas a la web, por eso, debes comprimirlas o bien en el propio Photoshop o en el Picture Manager de Office que encontrarás en tu PC.

Al guardarlas, hazlo en formato jpeg y en un ancho de 700px (aunque nunca está de más guardar otros tamaños por si las necesitas para otras áreas de tu marketing).

¿Te sientes agotado solo de leer este artículo?

¿Has visto todo lo que tienes que tener en cuenta a la hora de fotografiar tu comida, tu personal y tu local?

Como puedes comprobar, no se trata solo de apretar un botón o esperar que Photoshop resuelva nuestros errores con su magia.

Si quieres hacer las cosas bien hechas y adelantar a tu competencia, deja la fotografía gastronómica en manos de un profesional.

Entonces, ¿empezamos?

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